
En los últimos días el tema de los derechos de las parejas del mismo sexo ha sido ampliamente discutido en redes sociales y medios de comunicación, y recuperando lo aprendido con las organizaciones que representan a la comunidad GLBT me propongo exponer con claridad mi posición:
Creo en la equiparación de los derechos civiles y patrimoniales de las personas del mismo sexo que viven como pareja. Es sorprendente que a estas alturas del Siglo XXI sigamos sin reconocer los derechos de tantas parejas que conviven. Creo necesario, en concordancia con el respeto a los derechos humanos, garantizar derechos como la herencia legal, las visitas a hospitales y centros penitenciarios, la posibilidad de adquirir créditos o seguros comunes y los derechos de alimentación.
Esta posición está reflejada en el proyecto de Ley de Sociedades de Convivencia, el cual apoyo de forma decidida junto con toda la fracción legislativa del PAC. Ese respaldo lo he expresado a las organizaciones del movimiento GLBT en diversas reuniones:
4 de Diciembre, 2008: Movimiento Diversidad
8 de Diciembre, 2008: Iglesia Luterana
9 de Diciembre, 2008: Coordinadora contra la Discriminación y por los Derechos GLBT
10 de Diciembre, 2008: Mujer y Mujer
Asimismo, con el objetivo de construir acuerdos alrededor del proyecto de ley, he conversado con representantes de la Iglesia Católica y las Iglesias Evangélicas, entre ellas con el Centro Iberoamericano de Estudios para la Familia - Enfoque a la Familia, el 20 de diciembre de 2008.
Finalmente, expreso mi repudio a cualquier forma de discriminación. No puede ser que una sociedad que se enorgullece de la diversidad de sus recursos naturales niegue la diversidad humana. Creo necesario apoyar programas de acción positiva que garanticen la no discriminación por orientación sexual en los puestos de trabajo, las instituciones públicas y los centros educativos.
Ottón Solís

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